La temporada pasada fue nefasta, vomitiva, una ofensa para los socios del club. Pero no porque no ganáramos nada sino por la paupérrima actitud mostrada en demasiados partidos y por llegar hundidos físicamente (por decirlo de manera suave) al tramo final de temporada debido a una preparación física que no podía responder a un sistema de entrenamientos decente (la vida privada de los jugadores mejor la dejamos de lado). De hecho, me ha faltado una pitada de las que pasan a la historia ya fuera en el Gamper o contra el Athletic, para demostrar a nuestros jugadores que se acabó reírse del personal.
Bien, dicho esto, la actitud de este inicio de temporada (con las reservas de no haber podido ir ningún día al campo y haberme perdido algún que otro partido tipo Villarreal) me parece de lo más correcta. Los jugadores han entendido que ha llegado el momento de mostrar una reacción contundente. Por lo tanto cuerpo técnico y jugadores vuelven a tener mi total apoyo. Puedo entender las críticas en función del resultado o del mal juego pero personalmente siempre estaré en contra de los que no quieren y a favor de los que no pueden.
El ejemplo perfecto de esta situación se llama Ronaldinho; ha perdido la sonrisa, no se va ni de Thuram en los entrenamientos, en definitiva no tiene ningún tipo de confianza en su juego. Pero Ronaldinho lo está intentando. En Valladolid vimos su primer acercamiento a un nivel decente, ya no por el gol sino por sus constantes movimientos y participación. De cara a la temporada que viene podemos plantearnos si el ciclo de este Barça ha terminado. Por el momento, no queda otra que estar con Ronaldinho y los demás jugadores, y también con Frank Rijkaard.
A propósito de Rijkaard, ¿qué le está pasando futbolísticamente al equipo? ¿Por qué somos incapaces de ganar al Valladolid? Se juntan diversos factores y consecuencias de diversos temas que planteaba en los primeros posts de este blog. El problema fundamental es que el equipo se parte totalmente, las líneas no se juntan; es la consecuencia de una presión totalmente ineficaz de nuestros delanteros acompañada de la presión inexistente del dúo diabólico Xavi-Iniesta (diabólico para el Barça claro). Si la primera línea presiona de manera lamentable (Henry y Ronaldinho no existen y Messi va a su bola) y la segunda se borra totalmente (básicamente porque no saben más) los equipos contrarios llegan por autopista a nuestros cuatro defensas más Touré. Resultado: éstos tienen que recular muchísimo para no verse totalmente desbordados; el equipo se parte en dos.
Evidentemente Rijkaard ve esta situación y en determinados partidos como el Olympique el equipo jugó unos metros atrás (por órdenes del míster, cuando juega Thuram reculan automáticamente sin orden alguna): si no nos podemos juntar delante, nos juntamos más atrás como hacen el 99% de equipos del mundo. Y funcionó muy bien ya que además Henry pudo jugar mucho más cómodo pues necesita de espacios. Sin embargo, la naturaleza de este equipo es ir hacia delante y por momentos se volvió a conseguir, en parte porque Iniesta se movía mucho mejor en la posición de Ronaldinho (su auténtica posición) y sobretodo porque Deco estaba en un estado excepcional de forma. La mejor solución a todo esto es muy fácil: que vuelvan rápido Eto’o y Deco y con ellos la presión, por favor. Y de paso Abidal (Sylvinho jubilación ya, qué malo es por Dios).
Finalmente, me gustaría recalcar el increíble rendimiento de dos jugadores:
- Víctor Valdés; creo que se merece un 10 ya por acumulación de puntos. Tres temporadas a un nivel estratosférico salvando puntos constantemente.
- Bojan Krkic: si no pasa nada malo será una Leyenda del club. Es rematadamente bueno. Por la izquierda, por el centro, da igual, asiste, encara, dispara a lo bestia al más puro estilo David Villa, y sobretodo sus movimientos de veterano. Un fenómeno.